miércoles, 14 de octubre de 2015

Algunas Notas a Apocalipsis II, 28b-29

28b y le daré la estrella, la matutina.

Comentario:

La salida del lucero matinal anuncia el comienzo de un nuevo día: el Día del Señor.

II Ped. I, 19: "Y tenemos también más segura aún, la palabra profética, a la cual bien hacéis en ateneros- como a una lámpara que alumbra en un lugar oscuro hasta que amanezca el día y el astro de la mañana se levante en vuestros corazones-…".

Straubinger: "La estrella matutina: es símbolo de Cristo y de su gloria. Véase XXII, 16. Así lo anunció Balaam, como la estrella de Jacob (Num. XXIV, 15-19). Es decir, pues, que aquí Cristo se nos promete Él mismo (XXII, 12 y nota). Pero ¿acaso el árbol de la vida (v. 7), el maná oculto (v. 17) no son también figuras de Él? Porque Él será nuestro verdadero premio. Cfr. III, 4 s.”.

Castellani: "El lucero prenuncia la salida del Sol; el Sol es Cristo en su Segunda Venida. Desde ahora los fieles no deben poner sus ojos en triunfos temporales, que les serán negados, eso terminó; sólo la Segunda Venida ha de ser su indefectible Lucero".

San Victorino: “Y le daré la estrella matutina: a saber, la primera resurrección; promete la estrella matutina, que hace desaparecer la noche y anuncia la luz, esto es, el comienzo del día”.

Bartina: "El astro matinal, τὸν ἀστέρα τὸν πρωϊνόν, puede entenderse también del sol, como el φωσφόρος (astro de la mañana), y el lucifer matutinus del cántico litúrgico Exultet de la vigilia Pascual. Así como, por oposición, el astro brillante de la noche es la luna. Porque siendo, en la concepción antigua, la luz independiente de los astros, el que de ellos sale resplandeciente por la mañana es el sol (Gen. I, 16-18). Esta suposición se convierte moralmente en certeza si se tiene en cuenta que en la visión inaugural se ha hablado de la luz de las lamparitas de aceite y de la majestad y gloria de Cristo, que era como la del sol en toda su potencia (I, 16)".


29. El que tiene oído oiga lo que el Espíritu dice a las Iglesias.

Comentario:

Los autores notan la diferencia entre las tres primeras Iglesias y las últimas cuatro, en las cuales varía de lugar esta frase, pues “esta advertencia, que en las tres primeras cartas iba antes de enunciar el premio, en las cuatro últimas va después” (Straubinger), sin dar, generalmente, la razón deste cambio. Una de las diferencias entre las primeras tres Iglesias y las últimas cuatro está en que en esta Iglesia se hace mención por primera vez de la Parusía. Cfr. Excursus II.


Notemos que en las Copas la división también es 3-4, mientras que en las Trompetas es de 4-3.