lunes, 24 de abril de 2017

El Katéjon, II Tes. II, 6-7 (VI de XV)

3. Nadie os engañe en alguna manera: si no viniere la apostasía primero y se revelare el hombre de la iniquidad, el hijo de la perdición;
4. el que se opone y levanta sobre todo el que se dice Dios o numen; hasta él en el Santuario de Dios sentarse, probándose a sí mismo que es Dios—

Ἀνομίας (iniquidad): cfr. Mt. VII, 23; XIII, 41; XXIII, 28; XXIV, 12; Rom. IV, 7; VI, 19; II Cor. VI, 14; II Tes. II, 7; Tit. II, 14; Heb. I, 9; X, 17; I Jn. III, 4. En II Tes. II, 10.12: ἀδικίας (injusticia). Ver Zac. V, 6; Mal. IV,1.

Zerwick (Graecitas, 42):

“Una íntima relación a alguien o algo, en nuestra literatura (griego bíblico), si bien no exclusivamente, ciertamente en la mayoría de los casos, se expresa semíticamente por υἱὸς “hijo”, con genitivo. Este uso ampliado de la palabra υἱὸς se entiende más fácil donde se trata de la pertenencia a la persona. Así, “hijo” de alguien se dice de aquel que imita su carácter, costumbres, razón de obrar y querer y las expresa en su vida. En este sentido se habla de “los hijos de Abraham” (Gen. III, 7), de “los hijos del diablo” (Mt. XIII, 38; Hech. XIII, 10. Cfr. Jn. VIII, 38-39) y sobre todo de “los hijos de Dios” (Mt. V, 9.45)”.

Describe San Pablo en términos muy expresivos la venida de la apostasía y la revelación del Anticristo, dedicándole a este último aspecto un mayor desarrollo. Luego veremos por qué.

Straubinger:

El hombre de iniquidad (tes anomías), lección preferible a tes hamartías (de pecado), pues coincide con el “misterio de la iniquidad” (v. 7) ligado íntimamente a él. Judas Iscariote recibe un nombre semejante en Jn. XVII, 12. Es creencia general que se trata del Anticristo, si bien algunos dan este nombre a la bestia del mar (Apoc. XIII, 1 ss.) y otros a la bestia de la tierra o falso profeta (Apoc. XVIII, 11 ss.). Se discute si será una persona singular o una colectividad. En todo caso parece que ésta necesitaría siempre de un caudillo o cabeza que la inspirase y guiase. Pirot, después de recordar muchos testimonios y especialmente el de S. Agustín que trae como definición del Anticristo “una multitud de hombres que forman un cuerpo bajo la dirección de un jefe” (cf. Dan. IX, 26), concluye que “el adversario es una serie ininterrumpida de agentes del mal que se oponen y se opondrán a la doctrina y a la obra de Cristo desde la fundación de la Iglesia hasta el último día”. Véase I Jn. II, 18-19.; IV, 3; II Jn. 7; II Ped. III, 3; Jud. 18; Mt. XXIV, 24”.

miércoles, 19 de abril de 2017

El que ha de Volver, por M. Chasles. Apéndice I, Las Profecías, XI Parte

EL REY CONSAGRA A SION

1) Jesús Rey, consagrado en Sión, la Montaña Santa

Apoc. XVII, 14; Luc. I, 33; Apoc. XIX, 16;

La Transfiguración, figura del reino: Mt. XVI, 27-28 y XVII; Mc. IX; Lc. IX; II Ped. I, 17;

La entrada a Jerusalén, figura del reino: Lc. XIX, 29-45; Mc. XI, 1-11; Mt. XXI, 1-16; Jn. XII, 12-19

Sal. II; I Sam. II, 10; Jer. XXIII, 5-8; Jer. XXXIII, 17; Dan. VII, 14; Ez. XXXVII, 22; Zac. IX, 9; XIV, 9; Sal. XXIV, 7-10; CXLIX, 2; Is. XXXIII, 22

2) Recibe a las naciones por herencia

Apoc. XV, 3, Gál. III-IV

Sal. II, 9; Jer. X, 7

3) Es llamado Rey de las naciones

Rom. XV, 8-12

Sal. XLVI, 11; XLVII, 9; Is. XI, 12 (Setenta)

4) Las naciones ofrecen regalos al Rey y se prosternan para adorarlo

Mt. II, 11; Fil. II, 9-11; Rom. XIV, 11

Sal. LXXII, 8-12; LXVIII, 30-31; Is. LX, 5-10; Sal. XXII, 29-30; Mal. 14, 16[1] Is. XLV, 23; LX, 14; LXVI, 23

5) Unión de los Judíos y de las naciones

Mt. II; Rom. XV, 10; Ef. II, 11-12; Gal. III, 28-29; Col. I, 12-23; III, 11; Jn. X, 16

Sal. XLVII, 10; Deut. XXXII, 43; Miq. IV, 1-2; Is. II, 2-4; LVI, 6-8; LX, 5; Jer. III, 17; Zac. VIII, 20-23

6) Reino de justicia y de paz

Apoc., 5, 10 Apoc., 20, 4-6 1 Cor., 15, 25

Is. II y XI; XVIII, 22; LX-LXII; LXV, 17-25; LXVI; Jl. III, 17-21; Am. IX, 11-15; Sof. III, 14-20; Miq. IV, 15; Zac. II; Tob. XIII; Bar. V, 1-9

7) Seremos sacerdotes y reyes

Apoc. I, 6; V, 10; XX, 6; I Ped. II, 9

Ex. XIX, 6; Is. LXI, 3-1; Jer. XXXIII, 17-19


[1] Nota del Blog: Mal la cita

viernes, 14 de abril de 2017

Bella Poesía para el Viernes Santo

   Nota del Blog: Esta poesía la trae Arintero en su “Grados de oración”, edit. Fides, 1950, pag. 225-226 precedidas por las siguientes palabras: Estado de un alma, incapacitada y reducida a un solo afecto de amor doliente.

Jerusalén. Imagen del Rey David a metros de su tumba.


¿Me bastará una cuerda?
¿Sólo una nota?
Un arpa yo tenía
Bella y sonora;
¡Y qué alegre cantaba
A cada hora!...
Mas, al pulsarla un día
Manos divinas...
Rompiéronle una a una
Sus cuerdas finas.
Rompiéronle ¡ay! sus cuerdas,
¡Y yacen rotas!...
¿Cómo podrán dar bellas
Variadas notas?
Un ¡ay! o algún gemido
Tal vez exhalan.
¡Ah! ¡no! las cuerdas rotas,
Las cuerdas callan.
El arpa silenciosa
No canta ahora;
Sus cuerdas ya no vibran,
¡El arpa llora!...
¿Cómo cantar podría
Si se ve ausente
Del Amador divino,
Si no le siente?
En vano al temor santo
Arpegiar quiero;
Esta cuerda no vibra;
Cantar no puedo.
En vano al cielo miro,
Que no le veo:
y a cantar no me invita
Hoy su deseo.
Sólo queda una cuerda,
La del dolor:
Si la pulsan responde
Tan sólo: Amor...
Que el Amador que un día
¡Ay! Me robó
Y rompió el arpa mía,
Y me llagó,
Sólo, sólo una cuerda
Dejó vibrante
Que canta… solo a impulsos
De un Dios amante
Ni temor ni esperanza 
Vibrante queda...
Ya no me queda nada
En que asir pueda.
Las cuerdas de mi arpa
¡Ay! se han quebrado,
Que las quebró la mano
Qué me ha llagado!...
Para dar bellos sones:
Al arpa rota,
¿Le bastará una cuerda?
¿Sólo una nota?
Que una cuerda me queda,
La del dolor;
Canta sólo una nota:
¡Amor, amor!...

lunes, 10 de abril de 2017

El Katéjon, II Tes. II, 6-7 (V de XV)

Antes que nada, no hay que perder de vista que el objeto de la epístola es la Parusía de Nuestro Señor, lo cual se vé ya desde el mismísimo primer versículo.

1. Os rogamos, hermanos, con respecto a la Parusía de Nuestro Señor Jesucristo y nuestra reunión a Él

Notan aquí los autores básicamente dos cosas:

1) El giro, “os rogamos, hermanos” implica que se va a tratar algo importante (cfr. I Tes. IV, 1; V, 12, etc.).

2) La preposición griega ὑπὲρ, que la Vulgata traduce mal como per, debe entenderse no de aquello por lo cual les ruega, sino aquello sobre o con respecto a lo cual San Pablo les ruega a los Tesalonicenses.

Padovani resume bien este último punto:

“Los intérpretes difieren sobre el valor de ὑπὲρ. Muchos (Tomás, Estio, Alápide, Calmet, Martini, Curci, etc.) retienen la versión de la Vulgata “por”, y, por lo tanto, entienden esta palabra en el sentido de que la venida del Señor y nuestra congregación a Él son aquello por lo cual el Apóstol ruega a los tesalonicenses que no se muevan pronto, etc. (v. sig.). Mientras que otros (Bisping, Drach, Van Steenk, Rambaud y muchos acatólicos), y no sin razón, teniendo en cuenta el significado que comúnmente tiene la preposición ὑπὲρ en el NT, la entienden como sobre, con respecto a, y por lo tanto dicen que el adviento del Señor y nuestra congregación en Él es aquello sobre lo cual Pablo ruega a los Tesalonicenses, para que no se muevan pronto, etc., tal como sigue”.

Rosadini:

καὶ ἡμῶν ἐπισυναγωγῆς ἐπαὐτόν (y nuestra reunión a Él), ἐπισυναγωγῆς significa co-unión, congregación (del verbo ἐπισυνάγω que aparece en Mt. XXIV, 31 y Mc. XIII, 27 sobre los justos que han de ser congregados en el juicio final); y esta unión se refiere a aquella de la que Pablo hablara en I Tes. IV, 14-17 sobre los resucitados y vivientes transformados, que juntos han de ir hacia el Señor”.

miércoles, 5 de abril de 2017

El que ha de Volver, por M. Chasles. Apéndice I, Las Profecías, X Parte


TIEMPO DE LA COLERA DEL SEÑOR

1) Las naciones se lamentarán y golpearán su pecho

Mat. XXIV; 30; Apoc. I, 7

Zac. XII, 10-14

2) Dirán a las rocas: "caed sobre nosotros"

Apoc. VI, 16; Lc. XXIII, 30

Os. X, 8; Is. II, 19-22

3) Se ocultarán de la cólera del Cordero

Apoc. VI, 17

Sof. II, 2-3

4) Día de cólera contra las naciones; su tiempo ha concluído

Apoc. VI, 16; XIX, 15; Rom. II, 5; Lc. XXI, 24

Jer. X, 10; Sal. II, 5; CX, 5; Ag. II, 22

5) Jesús combate las naciones con cetro de hierro

Apoc. XIX, 15; II, 27; XII, 5

Sal. II, 9

miércoles, 29 de marzo de 2017

El Katéjon, II Tes. II, 6-7 (IV de XV)

Sobre la traducción que hemos dado, algunos habrán notado una variante no menor hacia el final de la frase. Creemos que es la correcta, pero antes de dar las razones notemos que es, entre otros, la de Straubinger, quien traduce:

“El misterio de la iniquidad ya está obrando ciertamente, sólo (hay) el que ahora detiene hasta que aparezca de en medio”.

Y en su comentario escribe:

“Hasta que aparezca de en medio: Otros traducen: hasta que sea quitado de en medio, lo cual aumenta aún más la oscuridad de ese misterioso pasaje, siendo difícil saber a quién se refieren cada vez los distintos verbos. Hemos de pensar que si Dios ha querido dejar este lugar en la penumbra, ello es sin duda porque hay cosas que sólo se entenderán a su hora (Jer. XXX, 24; Dan. XII, 1-10; Apoc. X, 4)”.

Pero pasemos ya sin mayores preámbulos a la magistral exposición de Padovani (en una nota en su edición de Alápide in loco)[1] que no tiene desperdicios:

“Los versículos 6 y 7 siempre incomodaron a los exégetas.

La sentencia acostumbrada afirma que en el v. 6 (y ahora lo que detiene, en griego τὸ κατέχον, sabéis, para que él se revele en el tiempo suyo) se habla del obstáculo que detiene o retiene la aparición del hombre de iniquidad o Anticristo; el cual aparecerá cuando fuere quitado del medio el obstáculo mismo (v. 7: sólo que el que detiene, en gr. ὁ κατέχων, ahora, tenga hasta que del medio sea quitado, v. 8 y entonces se revelará el inicuo); cuál sea el obstáculo, aquí, pues, Pablo no lo dice expresamente, pero de su enseñanza oral era conocida por los Tesalonicenses (v. 5 ¿No recordáis que, todavía estando con vosotros, esto os decía? 6. Y ahora lo que detiene, sabéis). Los intérpretes tanto antiguos como modernos tienen diversas opiniones sobre cuál pueda ser la mente y doctrina del apóstol: algunos, pues, creen que es la Iglesia Católica; otros Cristo o el espíritu de Cristo penetrando las sociedades humanas; otros la acción que ejerce la Iglesia de Cristo principalmente por la predicación evangélica; otros la predicación misma del evangelio que se debe hacer por todo el orbe; otros el imperio romano, o tomado en sentido propio (por lo general los antiguos), o considerado en su razón general en cuanto implica la forma del ordenado régimen social (algunos modernos).

viernes, 24 de marzo de 2017

El que ha de Volver, por M. Chasles. Apéndice I, Las Profecías, IX Parte

La venida del Hijo del Hambre

1) El Hijo del hombre vendrá sobre una nube

Lc. XXI, 27; Mc. XIII, 26; Mt. XXIV, 30; Apoc. I, 7

Dan. VII, 13. La nube acompaña siempre la presencia de Dios. Deut. XXXIII, 26

2) Jesús lo predice al sumo sacerdote

Mc. XIV, 62; Mt. XXVI, 64

Sal. XVIII, 8-14; Deut. XXXIII, 26

3) La nube que lo cubrió en su Ascensión lo traerá nuevamente

Hech. I, 11

Sal. CIV, 3

4) El Señor descenderá de los cielos

I Tes. IV, 16

Zac. XIV, 4

5) Enviará a sus ángeles, al sonido de la gran trompeta

I Tes. IV, 16; Mt. XXIV, 31; I Cor. XV, 52; Apoc. VIII-IX; XI, 15

La trompeta, señal de reunión: Ex. XIX, 13; Num. X, 4-10; Jer. IV, 5

6) Aquellos que murieron en Cristo resucitarán los primeros. Resurrección "para la vida". "La mejor resurrección"

I Tes. IV, 16; I Cor. XV, 23; Apoc. XX, 5 Jn. XV, 29; Heb. XI, 35

Is. XXVI, 19; comparar con XXVI, 14 para aquellos que no resucitarán primero

viernes, 17 de marzo de 2017

El Katéjon, II Tes. II, 6-7 (III de XV)

Sin embargo, antes de pasar a las objeciones, es del todo necesario que continuemos con el v. 7.

En efecto (γὰρ), el misterio ya está obrando de iniquidad; sólo el que detiene ahora, hasta que del medio surja[1].

Zerwick:

Μόνον (solo): Falta el verbo. Tal vez “hay que esperar”.


Veamos primero algunos comentarios de carácter más general:

Padovani:

“Por misterio[2] de iniquidad no hay que entender como hacen algunos el Anticristo (ya que entonces no había aparecido, cfr. v. 3), ni a Nerón (que entonces no reinaba), sino con la mayoría “la iniquidad arcana y latente, que alguna vez (a saber, en el tiempo del Anticristo) se dará a conocer públicamente y se desencadenará abiertamente (Estio)”.

Rigaux:

μυστήριον (misterio), una vez en los evangelios, Mc. IV, 11, y en plural en los paralelos, Mt. XIII, 11; Lc. VIII, 10 y en Apoc. I, 20; X, 7; XVII, 7. En Pablo 21 veces. Jamás en sentido de misterio griego, o religión de misterio. El sentido general es una cosa, persona, doctrina escondida, inaccesible al conocimiento humano, sea porque es el secreto del plan divino, Rom. XI, 25, o el secreto de un acto divino en la Parusía, I Cor. XV, 51. La revelación de Cristo supone que ha habido un secreto, el secreto de Dios: Col. II, 2. Cf. Col. I, 26; II, 2; IV, 3. Los apóstoles son los reveladores de la economía de los misterios de Dios, I Cor. XV, 1. Lo mismo la epístola a los Efesios hace uno de sus temas favoritos de la revelación del misterio de Cristo, III, 4, que es el misterio de la voluntad de Dios, I, 9, y el misterio del evangelio VI, 19. Uno estaría tentado de impregnar la palabra misterio del concepto del secreto divino, de hacer de ella un sinónimo de evangelio. Pero en I Cor. XIV, 2 Pablo dice que los glosolales dicen misterios, cosas escondidas e incomprensibles. El sentido no está lejos de I Cor. XV, 51. Además en I Tim. III, 9, habla del misterio de la fe, genitivo de aposición que es el contenido de la fe, revelado por Jesucristo. Pero no tenemos ningún paralelo concreto que arroje mucha luz sobre nuestro texto. El misterio que aquí trabaja, y que está completamente compuesto de ἀνομία (iniquidad), genitivo de aposición, no puede ser más que la misma ἀνομίας que obra, no en la plena manifestación reservada a los últimos días al período de la revelación del Anticristo, sino por caminos que no son comprensibles por los hombres. Así, Dios tiene su misterio, Satán no está desprovisto del suyo. Su reino en la ἀνομία no surge en el gran día, sino que se esconde en las vías tenebrosas del mal y de la impiedad”.

Μόνον ὁ κατέχων ἄρτι (solo el que demora ahora): La frase nos parece elíptica. Milligan no lo admite. Tenemos una construcción paulina paralela en Gal. II, 10: μόνον τῶν πτωχῶν ἵνα μνημονεύωμεν, con tal solamente que nos acordemos de los pobres (…) μόνον (solo), aquí como en Gálatas, tiene el sentido de únicamente, es la única condición para que el anomos aparezca”.






[1] No podemos dejar de señalar otra interesante traducción que nos enviaron tras una consulta, seguida de una atinadísima observación:

“Y ahora conocéis bien el obstáculo para que Él sea develado en su oportuno tiempo: en efecto (γὰρ), el misterio de inequidad ya está operando, solamente el que obstaculiza ahora, hasta que surja de este medio”.

Esto por lo que hace a la traducción, y luego nos ilustraba:

Es muy importante darle su verdadero sentido de enlace lógico a la partícula γὰρ del versículo 7: ella expresa ya desde Homero (y más aún en Platón, Aristóteles y la koiné) la adecuación de su oración o proposición (en la que está incluida) con la oración o proposición anterior. Se refiere con precisión al verbo en aspecto perfecto - οἴδατε - (tenéis bien conocido), el cual, a su vez, resume todo lo explicado por San Pablo en los vv. 1 a 5 en cuanto a no engañarse sobre la inmediatez de la Parusía del Señor. Por todo esto, no es correcto traducir γὰρ con el sentido causal débil con que es costumbre hacerlo (pues o entonces).

[2] Con respecto al misterio hay que notar que el único lugar que este término aparece en los Evangelios se encuentra en las parábolas del reino, con lo cual parecería que hablar de “los misterios del reino de los cielos” (Mt. XIII, 11; Mc. IV, 11; Lc. VIII, 10), no es necesariamente lo mismo que hablar sobre “el reino de los cielos” sino solamente sobre una parte, y relacionada más en concreto con los últimos tiempos. Esto explicaría, tal vez, la famosa cuestión de por qué Jesús les habló a las turbas en parábolas sin explicarles el contenido, y más importante aún, por dónde hay que buscar la exégesis de todas esas parábolas.

lunes, 13 de marzo de 2017

El que ha de Volver, por M. Chasles. Apéndice I, Las Profecías, VIII Parte

ANUNCIO DE LAS PROFECIAS DE LA SEGUNDA VENIDA[1]

Algunos signos precursores


1) Obscurecimiento del sol "negro como un saco de crin"

Mc. XIII, 24; Mt. XXIV, 29; Apoc.  VI, 12; IX, 2

Is. XIII, 10; Jl. II, 10.31; III, 15

2) La luna no dará más su luz "Cambiada en sangre"

Mt. XXIV, 29; Mc. XIII, 24; Apoc. VI, 12

Jl. II, 10.31; III, 15; Is. XIII, 10

3) Los astros caerán del cielo y las potencias del cielo serán conmovidas

Mt. XXIV, 29; Mc. XIII, 25; Apoc. VI, 13; VIII, 10-11; IX, 1

Jl. II, 10; III, 15; Is. XIII, 10

4) La Bestia hará caer las estrellas

Apoc., XII, 4

Dan. VIII, 10






[1] Respecto a las profecías sobre la primera venida nos hemos apoyado antes de todo en el Antiguo Testamento para constatar su realización en el Nuevo. Aquí partiremos del Nuevo Testamento que anuncia con tanta claridad "el día del Señor" y buscaremos lo que han dicho sobre él los Profetas del Antiguo Testamento.

lunes, 6 de marzo de 2017

El Katéjon, II Tes. II, 6-7 (II de XV)

III.- Comentario.

El capítulo I se abre con una salutación de Pablo, Silvano y Timoteo, seguida de una alabanza por la fe y constancia en medio de las persecuciones, lo cual da pie al Apóstol para describir la Parusía y la consiguiente recompensa y castigo prácticamente a través del resto del capítulo.

El capítulo II es el centro y razón de ser de la carta, y para poder entenderlo creemos que la clave se encuentra en el v. 6 que debemos citar lo más literal posible.

Y ahora lo que detiene (τὸ κατέχον), sabéis, para que él se revele en el tiempo suyo.

Como se vé, katéjon ha sido vertido por lo que detiene, según la traducción de Jünemann, siempre tan exacta y literal, aunque volveremos sobre este tema más abajo.

Curiosamente la clave para entender el katéjon no está en el análisis de este término sino en la parte final: para que él se revele en el tiempo suyo y más en concreto en las últimas palabras.

Straubinger, al comentar con su característica y exquisita prudencia el v. 7, ya había lanzado el grito de alerta a los exégetas, pero nadie le prestó atención y la gran mayoría dio por supuesto algo que debió haber probado.

En concreto, al comentar todo este oscuro pasaje, nos advertía:

“(Es) difícil saber a quién se refieren cada vez los distintos verbos”.

miércoles, 1 de marzo de 2017

El que ha de Volver, por M. Chasles. Apéndice I, Las Profecías, VII Parte

V) Algunos títulos del Mesías


1) Será. Sacerdote

Sal. CX, 4;

Heb. V-VII

2) Será profeta

Deut. XVIII, 15

Hech. III, 22; VII, 37; Lc. VII, 16; XXIV, 19; Jn. IV, 19

3) Será la luz del mundo

Is. IX, 1; XLII, 6; XLIX, 6; LI, 4

Hech. XIII, 47; Jn. I, 5.9; VIII, 12; IX, 5; Mt. IV, 16; Hech. XXVI, 23; Apoc. XXI, 24; Lc. II, 32

4) Será Hijo de Dios

Sal. II, 7; LXXXIX, 27-28; Os. XI, 1

Mt. III, 17; XVII, 5; Mc. I, 11; IX, 7; Lc. III, 22; IX, 35; II Ped. I, 17; Lc. I, 32; Jn. III, 16

5) "Y veis aquí uno superior a Salomón"

I Rey. I, 37

Lc. XI, 31; Mt. XII, 42

6) Será Rey

I Sam. II, 10

Mt. II, 2; Lc. I, 32-33; Jn. I, 49; XVIII, 37


LA ESPERA DE LA IGLESIA ESPOSA DE CRISTO

miércoles, 22 de febrero de 2017

El Katéjon, II Tes. II, 6-7 (I de XV)

El Katéjon, II Tes. II, 6-7

A Mons. Antonio Padovani (1862-1914),
un gran exégeta olvidado.

I.- Prefacio[1].

Y sí. Todo parece indicar que, una vez más, la historia se repite. Todo parece indicar que este pasaje tan famoso, casi devenido un clásico de la escatología bíblica, no está solo en lo que respecta a falsos supuestos, porque en definitiva eso y no otra cosa es lo que parece explicar la gran variedad de opiniones en este tema puntual.

La gran variedad de opiniones que desde siempre ha existido en la exégesis del katéjon, ninguna de las cuales ha sido capaz de aquietar el intelecto, parece ser un signo ineludible que la interpretación ha estado yendo por caminos errados, o para decirlo con las expresivas palabras de Mons. Padovani:

Todas estas sentencias están viciadas de un pecado original”.

Después de casi dos mil años de exégesis, esta confesión del P. Prat es muy reveladora al respecto:

“¿Cuál es el obstáculo? Los Tesalonicenses lo habían aprendido de boca del Apóstol, pero ahora lo ignoramos y todo lleva a creer que lo ignoraremos por siempre (…) No sólo que no se ha hallado todavía el obstáculo, sino que dudamos que alguna vez se lo haya buscado en la dirección correcta[2].

Entre las numerosas explicaciones excogitadas (Nuestro Señor, el mismo San Pablo, el decreto inmutable de Dios que retarda la venida del Anticristo, San Miguel Arcángel, los dos Testigos, la predicación del Evangelio en todo el mundo, etc.) acaso la más conocida y que más defensores ha cosechado a lo largo de la historia sea la identificación del katéjon en sus dos vertientes como masculino y como neutro en las figuras del Emperador y del Imperio Romano.

Pero curiosamente esta interpretación pudo subsistir a pesar del mentís que la historia le dio. Straubinger, por lo general tan medido y cauto en sus palabras, la descarta de plano cuando comenta en el v. 6:

“La antigua creencia de que ese obstáculo sería el Imperio Romano, quedó desvirtuada por la experiencia histórica y no parece posible mantenerla, pues todos los Padres y autores están de acuerdo en que se trata de un hecho escatológico”.

jueves, 16 de febrero de 2017

El que ha de Volver, por M. Chasles. Apéndice I, Las Profecías, VI Parte

V) Algunos títulos del Mesías

1) Será Sacerdote

Sal. CX, 4;

Heb. V-VII

2) Será profeta

Deut. XVIII, 15

Hech. III, 22; VII, 37; Lc. VII, 16; XXIV, 19; Jn. IV, 19

3) Será la luz del mundo

Is. IX, 1; XLII, 6; XLIX, 6; LI, 4

Hech. XIII, 47; Jn. I, 5.9; VIII, 12; IX, 5; Mt. IV, 16; Hech. XXVI, 23; Apoc. XXI, 24; Lc. II, 32

4) Será Hijo de Dios

Sal. II, 7; LXXXIX, 27-28; Os. XI, 1

Mt. III, 17; XVII, 5; Mc. I, 11; IX, 7; Lc. III, 22; IX, 35; II Ped. I, 17; Lc. I, 32; Jn. III, 16

5) "He aquí más que Salomón"

I Rey. I, 37

Lc. XI, 31; Mt. XII, 42

6) Será Rey

I Sam. II, 10


Mt. II, 2; Lc. I, 32-33; Jn. I, 49; XVIII, 37

jueves, 9 de febrero de 2017

Las 7 Iglesias del Apocalipsis, por Ramos García (III de III)

I Parte II Parte 

Observaciones del Blog:

Analicemos brevemente la exégesis del Autor:

1) Éfeso o la Iglesia Apostólica: No hay mucho por observar. El acuerdo aquí es prácticamente completo. La alusión al predominante elemento judío de esta Iglesia explica bien el período Apostólico, destinado primeramente a Israel: ver la Parábola de la Higuera Estéril (Lc. XIII, 6-9) y la magistral nota de Straubinger a Hech. XXVIII, 23. La alusión a Heb. VI, 32 podría ser un interesante dato a tener en cuenta a la hora de interpretar ese pasaje tan difícil.

2) Esmirna o la Iglesia de los Mártires: De nuevo, nuestro acuerdo en cuanto al tiempo pero solo en líneas generales, ya que no nos convence la alusión a las diez persecuciones en los diez días por la sencilla razón que las dos primeras tuvieron lugar durante Éfeso.

3) Pérgamo o la Iglesia de los Doctores: Coincidencia total, y nada por agregar.

4) Tiatira o la Iglesia del Medioevo: Coincidencia en el período histórico pero no en la alusión a la iglesia cismática en Jezabel.

5) Sardes o la Iglesia del Renacimiento y de la Reforma: Aquí comienzan nuestras diferencias más importantes.

miércoles, 1 de febrero de 2017

El que ha de Volver, por M. Chasles. Apéndice I, Las Profecías, V Parte

IV) La entrada a Jerusalén y la Pasión

1) Entrada de Jesús en Jerusalén sobre el asno

Zac. IX, 9

Mt. XXI, 7; Jn. XII, 12-17

2) La alabanza de los niños

Sal. VIII, 3

Mt. XXI, 16; Mc. XI, 10; Jn. XII, 13

3) El templo y los cambistas

Is. LVI, 7; Sal. LXIX, 10

Mc. XI, 17; Jn. II, 17

4) Israel que rechazó al Rey será rechazado

Sal. CXVIII, 22

Mt. XXI, 42; Mc. XII, 10; Lc. XX, 17-18

5) Jesús será odiado sin motivo

Sal. XXXV, 19; Sal. LXIX, 5

Jn. XV, 25

6) Será vendido por treinta monedas de plata

Zac. XI, 12-13

Mt. XXVII, 8-10

7) Será traicionado por un amigo

Sal. XLI, 10

Jn. XIII, 18

sábado, 28 de enero de 2017

Las 7 Iglesias del Apocalipsis, por Ramos García (II de III)

I Parte III Parte 

1) Puestos ya a determinar la tal correspondencia, diríamos que la iglesia de Efeso (Ap. II, 1 ss.), con esa particular mención de los Apóstoles, la primera caridad (cf. Hech. IV, 32) perdida y la amenaza del Señor de eliminarla (cf. Hebr. VI), representa bien a la Iglesia primitiva, de carácter preferentemente judío.

2) La iglesia de Esmirna (Ap. II, 8 ss.) con su tribulación y laceria, contradicción de sus rivales, reclusión y persecución por diez días (= las diez persecuciones) y la fidelidad hasta la muerte, con promesa de obtener la corona de la vida, es el tipo más expresivo de la Iglesia de las persecuciones hasta la paz de Constantino.

3) La iglesia de Pérgamo, donde Satán tiene su trono o cátedra pestilencial de errores, tropiezos y violencias, por el tipo de las causadas por Balaam en Israel con la complicidad del rey moabita, prefigura muy al vivo la era de las grandes herejías cristológicas, que al amparo del cesaropapismo incipiente tantos escándalos y violencias causaron en la Iglesia. A la amenaza con la espada de su palabra, que el Señor hace a los maleantes de Pérgamo (Ap. II, 16), corresponde en la Iglesia universal la condenación de tales herejías en sendos concilios ecuménicos.

4) La iglesia de Tiatira (Ap. II, 18 ss.), llena de obras de fe, caridad y santo celo, cada vez más y mejores -opera tua novissima plura prioribus (Ap. II, 19)- es una figura acabada de la magnífica Iglesia del medioevo. Único cargo (pondus), que el Señor hace al prelado de esta iglesia (Ap. II, 24) es la presencia de la pretendida profetisa Jezabel, mujer escandalosa e impenitente (= la entonces nacida iglesia cismática que se precia de ortodoxa), postrada por justo castigo en lecho de muerte, juntamente con sus hijos, según atestigua la profecía, abonada hoy, como nunca, por la historia.