domingo, 28 de mayo de 2017

In Memoriam: R. P. José Ramos García, C. M. F. (II de II)

I Parte

III) Criterios de exégesis

Necesario complemento de esta enumeración es añadir una palabra sobre sus criterios exegéticos. Ya que su exégesis bíblica, desde el principio hasta el fin, tiene un criterio y una luz que ilumina todas las cuestiones. Sea en el Antiguo, sea en el Nuevo Testamento, sea en las Profecías, o en las Parábolas, es siempre análoga la solución.

Consta esta en todos sus escritos, pero se halla sistematizada y orgánicamente expuesta por uno de sus alumnos de Propaganda Fide en su estudio titulado: “Apocalypsis schematica explanatio ex profesoris praelectionibus excerpta, a Rev. Roberto Alford, sac. Australiano. Romae 1938 (ad ususm privatum), pag. 73[1]. El mismo P. Ramos hace prefación y responde de las ideas suyas expuestas por su alumno, con fecha 23 de enero 1923.

Por esto, Alfred Felix Vaucher, en el fasc. 13-19, de febrero de 1955 de la colección “Lacunziana”, en que recoge todos los Padres y escritores Milenistas hasta nuestros días, al llegar al P. José Ramos García traza así su semblanza milenista con estas líneas que nos ahorran cuanto podríamos decir por nuestra cuenta[2]:

“José Ramos García, C.M.F., esp. nacido en 1884, había expuesto la mayor parte de las ideas de Morondo, en la revista Ilustración del Clero, 1925, pag. 167-168. En las lecciones dadas en Roma, en el Instituto pontifical, en 1935-1936, Apocalypsis schematica explanatio, R., 1938, IV-73 p., admitía aún un reino futuro (pag. 1-3, 8, 71-72), dos juicios generales, el de los vivos en la parusía, y el de los muertos al fin del período milenario (p. 3, 70-72), la conversión futura de Israel (pp. 2, 26-27, 52-53), el restablecimiento político de Israel (pag. 28-31), la reconstrucción de Jerusalén (pp. 44-45). Proponía reemplazar el término tan desacreditado de milenarismo por el de milenismo (pp. 2, 8, 71). En la Summa Isagogico exegética in utriusque testamenti libros sacros, II, R., 1940, pag. 341-377, enseñaba un milenio futuro un advenimiento premilenial. Cfr. Manuale isagogico-exegeticum in libros, II R., 1936, pp 365, 404-406. Ver Piolanti, de Novissimis, 1946, p. 121. La actitud tomada por el Santo Oficio, con respecto al milenarismo, en 1944 obligó a los católicos a ciertas moderaciones. Igualmente, nuestro autor, en “Estudios Bíblicos”, VIII, Mad. 1949, p. 75-133[3], suelta el lastre e intenta salvar algo. Abandona a Lacunza a su suerte (p. 93), propone reemplazar la venida premilenial visible (adventismo) por una simple intervención de Cristo (intervencionismo) deja abierta la cuestión de saber si la primera resurrección, la que acompaña a la parusía, debe ser corporal o espiritual, y se contenta con mantener un milenio futuro de paz entre los dos juicios, con la restauración de Israel. Llama a su sistema milenista, por oposición al milenarismo condenado por Roma”[4].

martes, 23 de mayo de 2017

El que ha de Volver, por M. Chasles. Apéndice II, El Reino Milenario (II de III)

Desgraciadamente en vez de considerar este reino misterioso como un reino de cuerpos resucitados, de vida espiritualizada, de paz y pureza en presencia del Rey de reyes, un estado que debía parecerse al de Jesús después de su resurrección[1], que conservando la visión de su Padre podía, sin embargo, alimentarse, vivir como nosotros, andar sobre la tierra, aparecer y desaparecer; en vez de considerar el reino apocalíptico de mil años como anticipación de la vida celestial, muchos se dejaron llevar por la prescripción de realizaciones carnales y goces de orden puramente material.

Entonces para combatir este error San Agustín cambió bruscamente de opinión. En “la Ciudad de Dios" reconoce que lo que ha dicho anteriormente

"Se puede admitir creyendo que durante ese séptimo milenio (o reino de mil años del Apoc.) los santos gozarán de algunas delicias espirituales a causa de la presencia del Salvador; y agrega: Yo he pensado antes de ese modo.

"Pero como aquellos que adoptan esta creencia dicen que los santos vivirán en continuo festín, sólo las almas carnales podrán creer como ellos, por eso es que los espirituales los han llamado "Chiliastas", de una palabra griega que puede traducirse literal-mente por "milenaristas".

En seguida San Agustín trata de dar una nueva interpretación al reino milenario para destruir la esperanza de un reino terrestre y grosero.

"Respecto a los mil años pueden ellos comprenderse de dos maneras: o bien todo esto sucede en los últimos mil años, es decir en el sexto milenio cuyos últimos años transcurren actualmente[2]. Estos últimos años serán seguidos del Sábado que no tiene tarde, es decir, del reposo de los santos que no tiene fin, de modo que la Escritura llama aquí mil años la última parte de ese tiempo; considerando una parte por el todo[3].

Este es pues, el texto que tuvo más tarde tanta resonancia en la exégesis católica, ¡texto al cual se refieren siempre, pero sin transcribirlo! Es por lo demás bien confuso. Autorizaría en la primera parte a admitir el milenio en sentido literal:

martes, 16 de mayo de 2017

El Katéjon, II Tes. II, 6-7 (VII de XV)

5. ¿No recordáis que, todavía estando con vosotros, esto os decía?

Lo que sí todos recordamos es el lamento de San Agustín, casi desgarrador, y devenido clásico:

“Y porque dijo que lo sabían ellos, no quiso manifestarlo expresamente. Nosotros, que ignoramos lo que aquéllos sabían, deseamos alcanzar con trabajo lo que quiso decir el Apóstol, y no podemos…”.

Pero… ¿y si, como ya vimos más arriba por la cita de Padovani, San Pablo sí nos dijo, al igual que a los Tesalonicenses, cuál era el katéjon…?

Antes de continuar, es preciso notar en este versículo, siguiendo a los autores, un par de cosas:

I) La elipsis de todo este pasaje:

1. Os rogamos, hermanos, con respecto a la Parusía de Nuestro Señor Jesucristo y nuestra reunión a Él
2. que no pronto os mováis del entendimiento, ni os turbéis ni por espíritu, ni por palabra, ni por epístola, como nuestra: como que presente (esté) el día del Señor.
3. Nadie os engañe en alguna manera: si no viniere la apostasía primero y se revelare el hombre de la iniquidad, el hijo de la perdición;
4. el que se opone y levanta sobre todo el que se dice Dios o numen; hasta él en el Santuario de Dios sentarse, probándose a sí mismo que es Dios—
5. ¿No recordáis que, todavía estando con vosotros, esto os decía?

En lugar del v. 5, San Pablo debió haber terminado la frase que dejó inconclusa y decir, palabras más, palabras menos[1]:

“Si no viniere la apostasía primero y se revelare el hombre de la iniquidad, el hijo de la perdición… no vendrá el día del Señor”.

jueves, 11 de mayo de 2017

El que ha de Volver, por M. Chasles. Apéndice II, El Reino Milenario (I de III)

II

EL REINO MILENARIO

Leamos primeramente el texto del Apocalipsis:

"Y ví un ángel descendiendo del cielo, teniendo la llave del abismo y una cadena grande sobre su mano. Y se apoderó del Dragón, de la serpiente, la antigua, que es Diablo (Calumniador) y el Satanás (Adversario) y lo ató por mil años y lo arrojó en el abismo y cerró y selló sobre él para que no engañase más a las naciones, hasta que se hayan consumado los mil años; después de esto debe ser liberado poco tiempo. Y ví tronos y se sentaron sobre ellos y juicio se les dio, y (vi) las almas de los que habían sido decapitados a causa de “el Testimonio de Jesús” y a causa de “la Palabra de Dios”, y los que no adoraron a la Bestia ni a su imagen y no recibieron la marca sobre la frente y sobre la diestra de ellos; y vivieron y reinaron con el Cristo mil años. Los restantes de los muertos no vivieron hasta que se hayan consumaron los mil años. Esta (es) la resurrección, la primera. ¡Bienaventurado y Santo el que tiene parte en la resurrección, la primera! Sobre estos la segunda muerte no tiene autoridad, sino que serán sacerdotes de Dios y de Cristo y reinarán con Él los mil años” (Apoc. XX, 1-6).

De esta página del Apocalipsis se derivan tres hechos extremadamente claros: un encadenamiento de Satanás que durará mil años. Una resurrección llamada la primera para los mártires y los confesores que durante su vida no recibieron la marca de la bestia (los impíos sólo resucitarán después). Un Reino de mil años con Cristo en los cuales los resucitados son sacerdotes y reyes (V, 10 habla de un reino sobre la tierra).

Los hechos están expuestos con claridad. Sin embargo, a causa de los misterios que los envuelven, muchos comentadores no han titubeado en declarar que estos hechos se han realizado espiritualmente. Según ellos Satanás está encadenado; nosotros los cristianos somos los resucitados de la primera resurrección, por el bautismo; y la Iglesia reina, libertada de Satanás en paz y justicia perfectas.

Ensayemos, con imparcialidad, exponer las dos opiniones, la de la Iglesia primitiva hasta el siglo V, y la de la exégesis que ha dominado después.

La palabra "milenio" empleada muy comúnmente es un término latino que quiere decir "mil años". Seis veces nos habla el Apocalipsis del reino de Jesucristo que debe durar mil años, antes del reino de los siglos y los siglos. Puede ser que la cifra mil años sea aproximativa solamente.

El Talmud enseñaba que habría un período de justicia y de paz sobre el mundo cuando fuesen libertados los judíos y que reunidos en la Palestina el Mesías reinaría sobre ellos.

viernes, 5 de mayo de 2017

In Memoriam: R. P. José Ramos García, C. M. F. (I de II)

II Parte

Nota del Blog: El siguiente texto está tomado de Estudios Bíblicos XVI (1957), pag. 422-428.

El día 15 del pasado julio, Radio Nacional trasmitía la triste noticia: en Santo Domingo de la Calzada ha entregado su alma a Dios el eminente escriturario español R. P. José Ramos, que hasta hace algunos años había sido profesor de ciencias bíblicas en el Pontificio Ateneo de Propaganda Fide.

I) Su vida.

Nació en Fuenteodra, provincia de Burgos, el 4 de febrero de 1884, ingresando apenas adolescente en el Instituto de Misioneros Claretianos, en el cual hizo su profesión religiosa el 20 de agosto de 1900. El 21 de diciembre de 1907 recibo la unción sacerdotal y muy pronto comenzaba su carrera docente, con las lenguas Bíblicas, en Teologado Calceatense. Muy pocos años duraron estas clases en dicho Teologado, pues pronto se trasladó a Zafra, Teologado del Instituto para la provincia Andaluza. Desde aquí, años más tarde, fue llamado a Roma a ocupar una cátedra de Propaganda Fide. Dio primero cursos de Historia Eclesiástica, pero no tardó en ocupar las clases de Ciencias Bíblicas, sucediendo en ellas a M. Ruffini. En 1936 llega a España para asistir a la Semana Bíblica que se proyecta en Segovia. Varias veces peligró su vida gravemente en Barcelona en aquellos días, a merced de las hordas marxistas; pero al fin pudo salir y trasladarse a la Zona Nacional. Reanudó sus actividades en Propaganda, hasta que en 1941 se veía precisado a dejar sus cátedras romanas[1], refugiándose en este Teologado Calceatense, para restaurar su salud y trabajar con más sosiego en la elaboración de sus obras.

Aquí ha alternado sus estudios con cargos de Gobierno en el Instituto y con diversas clases y cátedras, colaborando en diversas revistas; asistiendo a las Semanas Bíblicas y siguiendo el movimiento bíblico de España y del mundo, hasta que después de una penosa enfermedad pasaba a mejor vida en la fecha antes dicha.

II) Artículos.

En la imposibilidad de hacer un estudio a fondo de su doctrina y de toda su labor científica, no haremos más que enumerar sus producciones, agrupándolas en artículos y obras mayores.


a) Artículos en “Ilustración del Clero”[2].

lunes, 1 de mayo de 2017

El que ha de Volver, por M. Chasles. Apéndice I, Las Profecías, XII Parte

EN LOS SIGLOS DE LOS SIGLOS

1) Satán desencadenado, la lucha final: Gog y Magog

Apoc. XX, 7-11

Ez. XXXVIII-XXXIX; Sal. L, 1-7; Sof. I; Hab. III

2) Resurrección general "para el juicio"

Apoc. XX, 11-15; Jn. V, 29

Ez. XXXVII; Dan. XII, 2

3) Juicio de vivos y muertos

Apoc. XX, 11-15; Mt. XXV, 31-46; II Tim. IV, 1; Hech. X, 42; I Ped. IV, 5

Jl. III; Dan. XII, 2; Sal. XLVI, 10-13

4) El libro de la vida

Apoc. III, 5; XX, 12.15

Dan. XII, 1; Is. IV, 3; Sal. LXIX, 29

5) Entrega del reino al Padre

I Cor. XV, 24

Dan. VII, 13-14

6) Nuevos cielos y nueva tierra

Apoc. XXI, 1; II Ped. III, 13

Is. LXV, 17; LXVI, 22

7) Reino por los siglos de los siglos

Apoc. XXII, 5

Dan. VII, 14

8) Reinaremos por los siglos de los siglos

Apoc. XXII, 5; II Tim. II, 5

Dan., 7, 18